viernes, 27 de junio de 2008

EL CLUB DE TOBI


Para aquellos que piensan que dos violines, una viola y un violoncello pueden resultar aburridos, o simplemente los relacionan con música solemne, ahí están ellos: el Club de Tobi.

Se trata de cuatro músicos uruguayos, de un cuarteto de cuerdas que –pese al número y a los instrumentos-suenan por momentos como una potente banda de rock (¿o acaso son eso?). Hacen versiones de temas populares con dieciseis cuerdas. Ni más ni menos.

Los fui a ver con mi amiga Ceci, con quien también los escuché por primera vez, en un hostel en Cabo Polonio. Jamás me voy a olvidar de aquella noche, no sólo por haber escuchado a esta banda fuera de lo común: esa noche los oímos mientras mirábamos cómo un chico le cocinaba a su novia unos fideos con una salsa con verduras que tenían una pinta increíble. Comentamos con Ceci: “Imaginate que tenés un novio así… Te cagás de la risa”. Lamentablemente, pese a que nos habíamos ilusionado, no nos convidaron. Y no sólo eso: le tuvimos que pedir prestado shampoo a la minita y nos dio un producto de porquería…

En fin, ayer tocaron en el IFT, un muy lindo teatro que yo no conocía y que está en el Abasto. Como llegamos temprano, pudimos recorrer un poco el barrio.

Es raro el Abasto: mezcla bohemia con esa expresión gigante de capitalismo que es el shopping.

El pasaje Carlos Gardel tiene una pensión que parece linda de afuera, pero que adentro no lo es; y al mismo tiempo tiene una tanguería que se llena de extranjeros. Algunas de sus calles están bastante sucias y parecen algo peligrosas; y por otro lado también hay bonitos PH y un hotel alojamiento con una palmera en la puerta que parece que está bastante bien. No averiguamos el precio.

El Club de Tobi tuvo una convocatoria bastante buena. En su mayoría, gente joven. Arrancaron medio timidotes: yo creo que es típico de los uruguayos que vienen a Buenos Aires, me parece que esta ciudad los abruma un poco. Después se soltaron, bailaron e hicieron bromas.

No es fácil ir a ver a una banda instrumental, es cierto. Pero estos chicos hacen cosas muy interesantes. Sueltan temas dulces, como las versiones de Promesas sobre el bidet o Canción para renacer, de Eduardo Mateo. Otras fuertes, como Foxy Negro, de Jimmy Hendrix y Rúben Radan (así, con tilde, como lo dijeron ellos) o La Bestia Pop, de Los Redondos. Y cerraron con un tema divertido: Start it up, de Bob Marley.

Hubo invitados para algunas canciones: un tal Buscaglia en la percusión y un tal Sergio en el saxo, que bailó a lo loco. A mi me hizo reir mucho y a Ceci la enamoró toda. Pensándolo bien, últimamente Ceci se enamora mucho de gente que supera los 45 años.

El Club de Tobi ya tiene a Marimbondo, su tercer disco, en la calle. ¿Quieren escucharlos? Pueden hacerlo acá y también acá.

3 comentarios:

Inés Lerda dijo...

Qué gracioso! Igual, por lo que me contó Ceci, creo que lo mejor de Cabo Polonio fue sin dudas la sonrisa canábica del novio de Laura, la dueña del hostel. ¡Qué lindo, por dios!

AYE dijo...

Imaginate que nos encontramos con esa sonrisa el 1 de enero de 2009!
Explota todooooo.

Jota dijo...

El mundo es un pañuelo, sin dudas. Hoy almorcé con una amiga que me contó que fue a ver a estos muchachos al IFT, me los recomendó. Mi amiga, además, estuvo este verano en Cabo Polonio. Pero no sos vos esta amiga, he ahí la casualidad. Hay un montón de gente igual dando vueltas!!!!!