lunes, 27 de julio de 2009

MICROENAMORAMIENTOS


Un microenamoramiento se produce cuando te cautiva alguien a quien no conocés. Alguien a quien te cruzaste en el colectivo o caminando por la calle, o en el supermercado: alguien de quien seguramente no sabés ni el nombre y seguramente jamás lo sepas, porque seguramente jamás te lo vuelvas a cruzar. Seguramente.

Un microenamoramiento tiene una duración efímera, pero inmensamente intensa. Y parece que es una cuestión física, pero no siempre es así: a veces te microenamora una sonrisa, o unos ojos, o una actitud: resulta que lo viste en el colectivo ayudando a bajar a una abuelita y te microenamoraste.

Martín Caparrós contó en su libro El Interior que en Santiago del Estero un hombre le habló sobre la diferencia entre cómo se acerca a una chica un porteño y cómo lo hace un santiagueño. “El porteño es encarador, porque tiene que aprovechar el momento. Si la ve en el subte, tiene que ir y hablarle, declarársele. Porque después no la va a ver nunca más. La ciudad es grande y son millones. Acá, en cambio, si yo veo a una chica linda sé que al otro día me la cruzo en la plaza del pueblo”, le explicó.

Seamos claros. Si te gusta un compañero de trabajo, no es un microenamoramiento. El hecho de que lo veas regularmente elimina esa denominación. No vale que se trate del almacenero del barrio, del profe del gimnasio o del compañero de la clase de inglés.

Lo mejor de los microenamoramientos es que ocurren prácticamente todos los días. Ventaja: no implican un compromiso, no hay rutina que amenace. Contra: se trata de un sentimiento platónico, que seguramente no se concretará. Seguramente.

...


En fin, escribí todo esto para decirte a vos, chico que atiende el local de venta de sillones de la calle Bravard, que me gustás, ¿sabés? Que hoy volví a tu negocio y recordé que ya había estado ahí un año y medio atrás, cuando me pasaste los precios de un futón. Te digo, chico, que me volví a (micro) enamorar. Que me encanta tu risita de vendedor simpático con esa pizca de timidez, tu barba de cuatro días y tu trato agradable. Y que si tuviera plata, quizá te compraría algo, sólo para cruzarte alguna vez más. Porque me gustás vos, pero no las cosas de tu local. Te digo a vos, chico, que yo te microamo.

27 comentarios:

Marchante dijo...

ufff... me vivo microenamorando!
Me encantó la declaración de microamor

marce / lechu dijo...

¿Aye, qué dirá ahora tu enamorado anónimo?

PABLO U dijo...

A mi me mató "me gustás vos, pero no las cosas de tu local". Buenísimo.

Jota dijo...

A mi me mató Barreda.

Y sólo me queda por decir, agonizando, que sos una genia

Etienne dijo...

Yo, cada vez que ando por las calles de Capital, me micro enamoro. Especifico el lugar porque en otros lugares no me pasa. Tal vez porque voy atento a otras cosas, talvez porque no se da. Pero en Capital, me gusta mirar a la gente, básicamente por dos razones: una, que se sorprenden cuando las miran de frente y dos, porque sé que me voy a micro-enamorar.

Gabriel Ziblat dijo...

muy buena la definición, pero tengo una duda: uno se puede microenamorar dos veces de la misma persona?? Consciente o inconscientemente volviste al local de sillones para volver a verlo, no?
Tu caso suena más al del santiagueño del libro de Caparrós, que de hecho es un gran libro.

Anónimo dijo...

Muy cierto y muy buen post...

Virginia dijo...

Los microenamoramientos son geniales, no sabía que se denominaba así. Saludos, live forever.

De Tal Palo dijo...

Chicos, hagamos una vaquita así puede ir a comprar aunque sea un almohadón!

La que te re mil dijo...

microenamorate del jugateeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee

AYE dijo...

No, Gaby, no volví adrede. Me di cuenta que ya había estado ahí cuando lo vi.

Gracias Carita por la solidaridad!

Che, este anónimo es el fantasma anónimo o es otro anónimo con otra identidad?

Unknown dijo...

Ahhh bueno!!! Me encanto este post. Me reí mucho.
El final fue ESPECTACULAR!!! besos

Unknown dijo...

No soy Mateos. Soy Vero!!! nosé que sucede con mi compu!!!

Anónimo dijo...

Qué lindo que es cuando uno por fin se vuelve a cruzar con la persona con la que uno se microenamoró. ¿Pero qué tan significativo es declarar un microenamoramiento? ¿Pensarías que minimizo mis sentimientos, o que son tan casuales que mañana sucederán con alguien más? Quizás eso obstaculizaría la posibilidad de creer que ya aumentó su potencial para convertirse en otro tipo de amor... Y uno piensa “seguramente nos volveremos a cruzar.” ¿Y si nunca vuelve a suceder? Yo me microenamoré de vos con sólo pensarte.

F.A.

Nicolás dijo...

(aplausos de fondo)

Volvió, el vago volvió! El fantasma anónimo se hizo desear pero está aquí, entre nosotros. Y en este caso no es un microenamoramiento, es un macroeamoramiento.

(basta de aplausos)

Ahora bien, enamorado, mi humilde consejo (y espero que Ayelén no se enoje) tome la iniciativa y dé un paso más. No sea cosa que la chica en cuestión se canse. Tome lo del pibe de los sillones como una señal.

Anónimo dijo...

Genial el post, por fin tengo cómo denominar lo que siempre me pasa en el colectivo... saludos!

Inés Lerda dijo...

cuántas veces habré vuelto a lugares sólo para "recrear la vista", como diría flori. muy bueno el post ay, besitos

Anónimo dijo...

Capo Nicolás, que no solamente me hace el aguante, pero también me aconseja. Gracias. Creo que la oportunidad se acerca. Y si me equivoco, entonces otro personaje no tan anónimo habrá aparecido entre nosotros: el destino.

AYE dijo...

¿La oportunidad se acerca? No creo que exista un destino, eso de algo escrito para cada uno. Creo, sí, que lo vamos construyendo. Y que hasta ahora, vos te construiste en un mito o una incógnita. ¿Cuándo se termina y se hace realidad?

Anónimo dijo...

El destino…un tema filosófico muy interesante para ser charlado, quizás con un café con leche de por medio y unas tostadas con mermelada de arándanos.

Cruzadas circunstancias de una vida impulsiva y ansiosa, que llevan a uno a cometer errores tontos... Pero por suerte tenemos la capacidad de reflexionar. Jamás quise construirme en un mito o una incógnita, perdón Aye. ¿Cuándo se termina? Con este, mi último mensaje. ¿Y cuándo se hace realidad? El tiempo, que ya me jugó en contra, me acercará a vos a su debido tiempo, creeme. Y en ese momento lo sabremos. Hasta entonces.

Nicolás dijo...

¿Qué decir de esto, anónimo? Que muchos apostamos por vos y nos defraudaste.

¿Por qué esa actitud? ¿Miedo? ¿Cobardía? ¿Falta de fibra? Perdón si doy muy duro, pero si tanto te gusta Ayelén, ¿por qué no tomar el riesgo de saber si sos correspondido o no? Decirle a alguien que te interesa no es un error tonto. Tu accionar sí lo es, sobre esto debés reflexionar.

Creo, también, que pecaste de soberbio. Ser un anónimo que le declara su amor a alguien no constituye a nadie en un mito. Y lo más triste de todo es que otra vez el tiempo, estoy seguro, te jugar en contra el día que decidas volver.

Anónimo dijo...

perdon que me meta... para mi este anonimo es un novelero... armo una historia, la siguio hasta darle rating y, una vez que logro cierta repercusion, abandono la pantalla.
estas cosas no se hacen, amigo.

saludos, aye. un anonimo que es otro anonimo.

AYE dijo...

Buuuuuuu, al fantasma. Desde chiquitos sabemos que un fantasma es algo feo, malo, alguien que asusta y que puede hacer daño: alguien que, después nos enteramos de grandes, no existe, sino que es producto de nuestra fantasía.

Un día apareció Casper. Desde ese momento, un fantasma puede ser alguien bueno, tierno, dulce y, además, lindo: Casper era un chico rubio y de ojos celestes. Y, en realidad, era humano.

Gracias Nico, gracias otro anónimo. Coincido. Estas cosas no se hacen.

Anónimo dijo...

Bueno, chicos, tranquilos, esto se fue para cualquier lado. Solamente quise decir que dejaría de escribir mensajes anónimos, creí que molestaban, nada más. Todo lo demás sigue estando. Nico: Estoy de acuerdo con tus valores, pero no con tus conclusiones. Otro anónimo: Jamás dije que abandonaría la pantalla, y si rating era mi objetivo, no me fue muy bien. Aye: Por suerte no soy un fantasma ni quiero serlo. Mis intenciones son buenas; mi forma de expresarlo, confusa. Una vez alguien me dijo “fantasma anónimo: no te mueras nunca”, y me gustó. Ahora la palabra fantasma no me gusta más. Y jamás estuvo en el plan continuar siendo anónimo.

AYE dijo...

¿No me vas a decir quién sos? ¿Y si me mandás un mail? ¿Dale que sí?

Anónimo dijo...

Excelente tu blog, Ayelén Pujol, además de tu gran forma de escribir, me enganché con tu microenamoramiento y obviamente, me identifica el amor de un día, de una mirada que jamás volveré a ver, sufriendo que quizás allá en el tiempo que se busca, ella sea o haya sido mi compañera que, sin intentarlo...se fue....Felicitaciones.Saluda atte. Gonzalez, Jorge Daniel

Leo dijo...

Jajaja. Muy lindo post. Les dije varias veces a mis amigos que me gustaría poder salir un sábado a la noche y no enamorarme de nadie.
Prefiero decir que me encapricho con una chica. Me pasa generalmente en una fiesta, en un colectivo o en cualquier lado, y nunca junto el coraje para hablarle.
Y me voy a casa con una sensación de perdedor que no tiene nada que envidiarle a tu amigo Jota.