miércoles, 19 de agosto de 2009

REWIND


Hay veces que parece que uno se metiera en el pasado. Que va a un lugar y hay síntomas de otro sitio en el que uno ya estuvo; o alguna imagen que recuerda algún instante que quedó atrás.

No fui a trabajar y me fui al cine Gaumont. Me encantan esos lugares históricos de Buenos Aires que parecen inmunes al paso del tiempo. Había gente, mucha gente que se acercó hasta ahí a pagar seis pesos para ver una película argentina. No bien abrí la puerta sentí que me había metido en los años ’60.

Justo cuando pensaba en eso, un señor que estaba detrás de mío en la cola empezó a contarme su sorpresa: esa misma cantidad de gente había el día que ese cine se inauguró. Y él había estado ahí. Entonces me describió todo: las gentes, las ropas, las avenidas cercanas, la Buenos Aires de hace 50 años atrás.

Me anticipó lo imponente de la sala 1, ésa que yo no conocía y que me pareció maravillosa. La sala 1 te envuelve, pese a su magnitud. Ahí vimos “El secreto de sus ojos”, una película que también transcurre en el pasado. Vayan a verla, por favor vayan a verla.

-Disculpe, me quedó una duda. ¿Se acuerda qué película vino a ver aquél día? –le pregunté.
-(Miró para arriba, pensó un ratito y contestó) Sí. Por quién doblan las campanas, con Ingrid Bergman y Gary Cooper. Yo hoy iba a ir al Shopping Abasto… Pero no sé qué se me dio por venir acá.

Para mí que tenía ganas de retroceder por un ratito en el tiempo.

3 comentarios:

marce / lechu dijo...

¿Será por eso que en las fotos parecés más viejita (no viejita como creen los rolingas)?

Anónimo dijo...

Una pequeña gran historia Aye...muy buena...

De Tal Palo dijo...

También te habrá remontado al pasado pagar 6 pesos la entrada...