martes, 2 de septiembre de 2008

QUE FANTASTICA, FANTASTICA ESTA FIESTA



Baby Etchecopar dice, desde la radio, que en 15 años va a matar a su mujer, que ella ya lo sabe y que si todos conociéramos a su mujer, diríamos que hace bien. El taxista frena en un kiosco y compro alfajores, muchos afajores minitorta, de esos que son riquísimos. Cuando llego, Blancanieves ya está lista: está hermosa. Es una Blancanieves de tez morocha y no tiene enanos. Es una Blancanieves humana: se queja porque le aprieta el corset y putea porque se nos hace tarde. Campanita está pintando a la argentina que será una japonesa en unos minutos. Campanita juega a que es una Campanita de barrio, pero es divina y, más allá de las palabras que dice, su dulzura es inocultable. No hay música en la casa, pero hay ruido a gente que camina, a chicas que se divierten: hay sonido a regreso a la adolescencia. No cené: como rápido unas pizzetitas frías, un poco de maní, tomo fernet con Coca Cola. Tengo que tomar rápido, porque sin alcohol la vergüenza que siento puede hacer daño. La Vaquita de San Antonio peina a una chica que será una Leona en unos segundos: una de esas que juegan al hockey. La Abejita quiere sacarle fotos a todo, a todas, pero no se da cuenta y se tira un cigarrillo encima del disfraz. El disfraz se quema, pero el ambiente adolescente es tal que todo pasa, no importa nada, eso ya se arreglará (y ella hará todo lo posible para que la casa que se lo alquiló no se quede con la seña). La japonesa ya está lista y es la japonesa más linda de todas las japonesas, aunque sea argentina. El timbre no anda, pero llega un sms que avisa que el Jeque árabe está en la puerta. Una imagen retrata a todos, todos salen por la puerta, nos dividimos en tandas, dos taxis nos conducen a un lugar. Nunca comimos los alfajores, pero no importa. Ni siquiera nos dimos cuenta. Ahí, en el lugar, hay un chico y una chica que tienen traje y una careta, pero no se sabe de qué se disfrazaron. Aparecen la chica de los '70 y el monje. Hay un gesto que no se altera: todos mostramos los dientes, los pocitos en los cachetes, todos soltamos carcajadas. La japonesa se pinta las uñas de las manos en la barra y las uñas de los pies en el baño de mujeres: eso la muestra tal como es. Ahí sí hay música y bailamos. Bailamos mucho, tomamos un poco menos de lo que bailamos, pero tomamos bastante. La Leona brinda con el monje. Está el Zorro, impecable, en un costado. Están otros chicos con ropa normal y caretas y gorros. La chica de los '70 -que está luminosa, atractiva, que hubiese roto muchos corazones en aquella época- se besa con el monje: se nota que se quieren. Se sientan en la barra y conversan, se miran, se ríen. Es lindo verlos. Llega otra pareja: Caperucita Roja cae con un Lobo que está vestido de civil, que la observa y la cuida en cada canción. Caperucita es sencillamente guapa. Sus ojos dicen que está contenta. En una punta, en la otra punta, hay una chica y un chico que no se conocen, pero intercambian besos. El besa bien, parece. Hay un trencito de gente que recorre la pista. Hay momentos y hay un instante particularmente grasa: se escucha la voz de Cacho Castaña y todos saltamos al ritmo de "ha vuelto el matador, ha vuelto el matador". Hay más música, en otro estilo, hay menos gente, Blancanieves se quita la parte de arriba de su disfraz. Está linda igual. Campanita y la japonesa paran un taxi, se alejan, primero lento y después rápido. Blancanieves se va con el jeque por un lado: su destino es el Conurbano. Van a descansar al seno familiar. El Zorro, la abejita y la Leona parten en un auto que dará muchas vueltas antes de llegar adonde debe llegar. Hay una conversación sobre las profesiones: a uno le gusta la de la otra, pero la otra explica que está cansada. Y que en realidad todos -o la gran mayoría- se cansan de las profesiones. La otra piensa que las profesiones son una excusa para poder hacer eso: juntarse, reirse, disfrazarse, bailar. Por suerte, a esa hora y en ese auto, no suena la voz de Baby Etchecopar.

5 comentarios:

Jota dijo...

Muy buen relato.
Gran disfraz.
Cuando teng una fiesta así, te pido el disfraz de leona....

Inés Lerda dijo...

Sencillamente impecable. Las descripciones son fabulosas, bien minuciosas como me gustan a mí. Me había olvidado lo de Cacho y el regreso del matador.
Gracias por la magia de tu pluma.
Te quiero (y no sólo porque escribas como los dioses, eh).

vero dijo...

Como nos tenes acostumbrados a tus seguidores,hicistes un relato imprecionante,a travez de el me senti en esa fiesta.
Espero ver las fotos pronto.besos.

PABLO U dijo...

Quiero una foto del zorro ese un plano más cercano. Me parece que es un impostor...

Saludos!

Meryl dijo...

muy buen relato, divertido pero con emociones.