miércoles, 15 de septiembre de 2010

LA ECONOMIA COMO ENSEÑANZA DE VIDA


(...) Los deseos son refinables y una vez satisfechas las necesidades primarias, desearemos algo más, de forma que a medida que aparecen nuevos productos surgen nuevos deseos.

(...)

El procedimiento normalmente seguido en el desarrollo de la investigación tiene tres fases:
  • En la primera se observa un fenómeno y nos preguntamos la razón por la que puede existir una determinada relación.
  • En la segunda se formulan una serie de hipótesis y se desarrolla una teoría que intenta explicar el fenómeno observado.
  • En la tercera se contrastan o verifican las predicciones de la teoría confrontándolas con los datos.
Traduzco esto último. 1) Salís con un chico y ves determinada característica que no te gusta. Ejemplo: una extrema timidez. Te preguntás: ¿por qué será así?
2) Empezás a pensar. Puede ser porque no tiene confianza en sí mismo, porque es inseguro. O no, quizá hay algo que esconde que le genera vergüenza. Claro, debe ser esto porque tal y tal cosa.
3) Conocés a su familia y tenés la muestra: su hermano es todo lo contrario, su mamá te cuenta que de chico ese hermano se portaba muy mal. La información es esa: la timidez viene de una característica para diferenciarse de su contexto.

...

Esto me queda claro. Lo que se me complica es la parte de oferta, demanda, teoría del consumidor y todos los grafiquitos que adornan el libro e intentan explicarme en clases.

lunes, 6 de septiembre de 2010

VAMOS LOS REDONDOS*


Mi amiga Ceci soltó el tema en una de nuestras tantas charlas sobre hombres: dijo, sin tapujos, que a ella le gustaban los futbolistas gordos.

Para qué.

“Los gordos, sí. Son los mejores: buenas piernas, cola ancha, espalda grande. Y pancita: unos kilitos de más. Real, chicas, eso es real. Ojo, los tipos comen, pero corren, eh. La mezcla perfecta”.

Eramos nueve y se armó un escándalo. Flori, fanática de los abdominales marcados, saltó en defensa de los hombres tabla: con su poco conocimiento futbolero nombró a Diego Forlán. Nati le agregó años a los músculos. “Yo voto por el estilo José Luis Calderón”, opinó. Romi y Pao coincidieron en los flacos fibrosos (“la Brujita Verón, Zanetti”, mencionaron), mientras que Beti y Anita se inclinaron por los flacos medio-pelo. Era previsible: las dos intercambiaron besos con Jonathan Santana en la secundaria. ¿La gorda Vero? Ella, que lo único que sabe es que el fútbol se juega con una pelota, estuvo de acuerdo por una cuestión de empatía.

Yo me mantuve al margen hasta que a Ceci la tildaron de bagayera. Con los gordos no se jode.

Entre las dos nos convertimos en abogadas de una causa. Primero hablamos de analogías brillantes entre la pelota y la comida. El pan y queso, los centros a la olla, la frase “lo que te devoraste”. Y más: el “¡qué morfón!”, el “pongan huevo”, los arqueros con manos de manteca. Mostaza Merlo, Pancho Varallo, Fideo Di María. Y la versión de apodos golosineros: Topolino Riquelme, Chocolate Baley.

Fundamentos teníamos de sobra ante esas discriminadoras. Diego Maradona, el mejor futbolista de la historia, fue gordo. Y se comía todo, pero no le tomaba la leche al gato. ¿Qué fue Distéfano? Bueno, otro gordito. ¿O no leyeron, chicas, sobre los rollitos de los jugadores de aquel Real Madrid? Puskas también los tenía, eh.

Lo nuestro fue un monólogo, pero de a dos. Hablamos de hambre de gloria, de gula de títulos. Y, seguras, afirmamos que los rellenitos son más lindos porque para triunfar tomándose licencias con la comida realmente hay que poseer talento.

Jugábamos a imaginar al Diego comiendo guisos de lentejas cuando llegamos a una conclusión indiscutible: para ser campeón hay que tener un gordo en el equipo.

En el plano internacional, nombramos a Ronaldo, que vaya a saber cuántas feijoadas ingirió en su vida y a otros dos brasileños: Ronaldinho y Adriano, pequeños panzones. A Iván René Valenciano. Al paraguayo Emilio Ibarra, sabiamente apodado El Ancho. A Salvador Cabañas. Los invito, incluso, a que vayan a Google y escriban William Foulke. Están a un click de ver al primer futbolista (arquero) obeso de la historia.

Para qué.

A la memoria se nos vino aquel Vélez multicampeón: Chilavert y la delantera rechoncha, con el Turco Asad y el Turu Flores, 190 kilos de potencia goleadora. También el Beto Márcico, que una vez, durante una entrevista, tomó siete helados. Y después les narramos las hazañas del Búfalo Funes, del Puma Rodríguez, que ascendió a la B Nacional con Olimpo y se cansó de pagar multas por exceso de peso. Además nos acordamos de Omar Palma, que dio la vuelta con Central y citamos una frase bien descriptiva de Ramón Díaz sobre Cavenaghi: “Con ese culo, ese pibe no puede jugar en River”. Así le fue.

A veces pienso que a Néstor Gorosito le llegó el tema de nuestra charla y por eso contrató a Fabbiani. Pipo, querido, Ceci dice que a los gordos también hay que saber rodearlos. ¿O te creés que Ortigoza jugó solo en Argentinos?

Para ser campeón hay que tener un gordo. Ya lo saben. Sin querer, encontramos la fórmula del éxito. De nada, muchachos.


*Texto de no ficción publicado en la revista Un Caño del mes de septiembre de 2010 (sí, hace días nomás).

jueves, 2 de septiembre de 2010

LA ISLA DEL SOL


Acá y ahora los días son grises y pesados, pero allá y ayer, hace apenas unos meses, el sol era el que abría nuestros días. Una pequeña embarcación nos llevaba a un lugar que hasta poner un pie sobre la arena era apenas un nombre más en el mapa: un destino más en un viaje de 20 días.

Ojalá hubiera sido tan solo eso. Pasamos poco más de 48 horas ahí, pero fue la primera (y hasta ahora única) vez en nuestra vida en la que sentimos que la naturaleza nos abrazaba. No caminamos: nos deslizamos por senderos rodeados de un lago azul celeste que nos hizo sentir que eso que vivíamos era una ilusión. Un anhelo de un sitio de paz.

Que no era un sueño. El lugar existe.

El aire parecía atravesar nuestros cuerpos, era difícil hablar ante tamaña manifestación paisajística. La perfección, toda, estaba ahí, frente a nosotros. ¿Cómo no preguntarse en esos minutos de contemplación el sentido de la vida?

El milagro ocurrió, sentimos que nos recorría la sangre. La madre naturaleza nos integraba a su universo. El aire circulaba por nosotras. Eramos una figura más. Limpias, silenciosas, transparentes.

El hombre (la mujer, dos mujeres, en este caso) ante su propio ser. Y ella, que nos cobijó con su amor más profundo. Con armonía, pero también con intensidad.

miércoles, 25 de agosto de 2010

EL EGOISMO ES...

...enojarte con tu hermano, a quien ya le regalaste un alfajor Havanna, pero no, se ve que no fue suficiente, porque él viene a visitarte a TU casa y lo ves que agarra UNO MAS de tu caja de seis.

Y vos, bien turra, se lo echás en cara. Y renegás delante suyo, no podés ocultar cuánto te indigna que te coma uno de los tres alfajores que te quedan y que, él sabe, son tus preferidos. El lo sabe, sí: a vos se te cae la baba, los comés despacio para que duren más, disfrutás ese dulce de leche como uno de los grandes placeres de la vida.

Le remarcás que te los habían regalado a VOS y no a ÉL. Te dice que bueno, que no lo come. Claro, te juega con la culpa, te psicopatea. Y vos, tontita, caés en la trampa. Seguís enojada, pero le decís que todo bien, que ya está. "Comelo, tarado, comelo".

...

...

Pará... ¿Quién es el egoísta?

jueves, 19 de agosto de 2010

UNA QUEJA EN EL LIBRO DE


Me dirijo a ustedes con el fin de manifestarles mi malestar respecto a un servicio brindado por su empresa. Tomé el coche 310 de Balut (patente FFN 259) el día miércoles 17 de febrero en Villazón.

El viaje fue sólo percances. Me vendieron un servicio que supuestamente salía a las 10 de la mañana, pero terminó saliendo a las 11.30. El trámite en la frontera lo hicimos los pasajeros, cuando en realidad nos habían dicho que ni íbamos a tener que bajar del micro porque eso lo realizaría la azafata.

Cuando bajamos del micro, me robaron el agua mineral que tenía para tomar. Quiero destacar que en ese momento los únicos que tenían acceso al ómnibus eran los choferes y la azafata.

Clara, la azafata, trató de "pelotudo" a un pasajero que se demoró con un trámite en la frontera. De pelotudo, literalmente. Una maleducada.

El chofer, ante la queja por el no funcionamiento del aire acondicionado, amenazó que cuando lo arreglasen iba a ponerlo bien fuerte de noche y advirtió: "Mejor que después nadie se queje por el frío". El mismo contó que había llegado con el aire roto el día anterior a Villazón y que ahí nadie podía arreglárselo.

Viajamos sin aire hasta las 19, cuando nos hicieron bajar en San Salvador de Jujuy. Allí nos demoraron casi tres horas. Volvimos a salir a las 21.45.

La llegada estaba prevista para el jueves a la mañana. Como eso no sucedió, tuvimos que parar a almorzar en un arador en Santa Fe. Obvio, los gastos estuvieron a cargo de los pasajeros. Llegamos a Liniers a las 19.15.

Nunca había viajado en Balut, pero ya me estoy encargando de difundir que es una empresa pésima. Y ojalá en algún momento pueda tener la oportunidad en mi trabajo de difundir el mal servicio que brindan y que así sean muchas más personas las que lo sepan.

Mi malestar para con ustedes es total. Y quiero que sepan que enviaré esta carta a defensa del consumidor, porque me vendieron algo que no cumplieron en lo más mínimo. Ojalá se pueda hacer justicia.

Atte.

domingo, 8 de agosto de 2010

NI

Me encantaría recordar quién fue la persona que dijo que la camada de los que nacieron en los ’80 compone una generación de actores de reparto.

Generalizo, sí. Pero coincido.

Ni comprometidos, ni pasionales, ni introvertidos, ni impulsivos, ni reaccionarios, ni desaforados, ni retraídos.

En la mitad. En el medio de todo eso. Ni.

martes, 3 de agosto de 2010

HINCHADAS UNIDAS POR VOS


Estaba en el más allá cuando se me ocurrió una idea que, ahora con los pies en la tierra, me parece interesante.

¿Y si cada uno de nosotros tuviera su hinchada propia? Imagínense: apretamos un botón cuando la necesitamos y ella aparece, lista para alentarnos. Claro, no la integran gordos choripaneros o punteros políticos. No: ahí, en el tablón, está nuestra gente. Todos vestidos con camisetas con nuestras caras, con bandera gorro vincha en el paraavalanchas.

Y te llega un examen, por ejemplo, y ellos gritan, tiran papelitos, arengan: “Aye, Aye, Aye, huevo, huevo, huevo”. De golpe no sabés una respuesta del parcial y se escucha: “Uuuuuuuuhhhhhhhhhh”, seguido por: “Aunque ganes o pierdas, no me importa una mierda, sigo siendo de Aye…”.

Y así, aplicado a todo. ¿Qué les parece?

miércoles, 28 de julio de 2010

ULTIMAS NOTICIAS

Alarma. Hoy me percaté de que voy al mismo gimnasio que Pocho La Pantera y que Elena Cruz, la mujer del fallecido Fernando Siro (más recordados como el matrimonio fascista).

El se ríe mucho con su personal trainer mientras hace fierros y ella camina con cara de amargada sobre la cinta. A mí me da bronca: odio que los fachos gocen de buena salud.

domingo, 25 de julio de 2010

CAMINO A LA GLORIA




Sierras, arroyos, ruta. Otro aire: puro, purísimo. Silencio, naturaleza, tranquilidad. Paz. El camino, autos que viajan a algún lugar. Y después de aquel preludio que abrazó nuestras ilusiones durante cinco kilómetros, la gloria. Ahí, como si nada.

sábado, 26 de junio de 2010

CONSEJOS A UNA AMIGA QUE TIENE UNA CITA (JUSTO DURANTE EL MUNDIAL)

Escuchame... Andate linda, eh, bien linda. ¿Qué te vas a poner? ¿Pollera? Bien, perfecto. ¿Remera nueva? Buenísimo. Hacete un lindo peinado y ya está.

Escuchame... Ponete la camiseta, eh. Transpirala. Andá y comete la cancha. ¿Lo viste el otro día al Kun Agüero? En 15 minutos se comió la cancha. Quiero que hagas lo mismo. Y ojo, que te conozco. No te hagas ningún gol en contra, boluda, eh. Si se te complica, nada de salir jugando, de pasársela al arquero. La despejás y punto, te armás de abajo otra vez. No te metas en quilombos en tu propia área.

Ya sabemos cómo es él. Acordate: vos manejá la situación. Sé árbitro de tu propio partido. Si él la caga, le sacás la roja. Pero los tiempos los manejás vos. Pensá que sos como la FIFA: ponés las reglas.

Sabemos que muchas veces el rival se transforma en un Messi y te sorprende en cualquier momento. Por eso, vos tranquila, atenta. Seguilo, marcalo, de cerca. Y si se te escapa, le ponés la pierna fuerte, que sienta un poquito la presión a ver qué pasa. Tenés que ser tiempista, como Passarella, como Demichelis, viste...

¿Juegan en cancha neutral? ¿Sos local? Perfecto. Hacé jugar al público a tu favor. Y tené en cuenta que la experiencia pesa, podés usarla también. Si es necesario, tirásela encima. Camiseteala, loca. Mística, mística.

Si necesitás que te acompañe al bar, me avisás. Que voy con los trapos y no para de cantar: “Ohhh, sos un sentimiento, no puedo paraaaaar”. Vamos, fuerza, la hinchada está con vos. Ya estás en octavos.

Vamos, vamos, tranquila. Con calma. Estás jugando tu propio Mundial, campeona.