jueves, 4 de junio de 2009

DOÑA BAMBINA

Había una vez en Monte Grande una señora que se llamaba Doña Bambina. Su nombre era así, al menos en la intimidad de mi casa: mi abuela Paula y mi mamá la mencionaban cada vez que Andrés y yo teníamos dolores en nuestra pancita de chiquitos.

Para mi hermano y para mí, era un ser súper misterioso. Casi que nos daba miedo. Doña Bambina nos recibía en su casa toda vestida de negro y con un rosario que le colgaba del cuello. De negro, toda: zapatos, medias, pollera y pullover. Nunca lo hablé con mi hermano, pero su ropa interior seguramente también debía ser de ese color. El me diría que mejor ni pensarlo.

Cada vez que íbamos a curarnos el empacho, mamá nos contaba su historia: Doña Bambina estaba de negro por una cuestión de luto. Lucía así desde el día de la muerte de su único hijo.

Doña Bambina era canosa y tenía el pelo largo atado con una colita. Había venido desde Italia y en su casa siempre había harina por todos lados, porque se la pasaba amasando pastas. Hoy me resulta insólito: hacía salsa una vez por año y la guardaba en botellas, para el resto de los 12 meses de la temporada.

En su hogar, que quedaba enfrente de los de unos tíos (por eso nos enteramos de la existencia de la sabia Doña Bambina), ella tenía una parra de uvas, una huerta y vivía con su marido. Enigmáticamente, a él nunca lo vimos.

Doña Bambina era católica y era muy creyente. Muy. Ahí mismo, donde atendía a cientos de chicos que llegaban con empacho, ojeo o problemas en los tendones de las manos o los pies, tenía un altar con una foto de aquel hijo fallecido. Ella se había abrazado a ese dolor de por vida. Y curar, daba la impresión, era algo así como su misión.

Atendía todos los días, salvo los domingos, que iba a misa y se dedicaba a sus fideos. Eso sí: si algún niñito que iba estaba en serios inconvenientes, se hacía un espacio y lo sanaba. Su método era sencillo: si tenías empacho, se persignaba y recorría una cinta que iba desde su panza hasta la tuya, rezando alguna oración. Si tenías ericipela, te la sacaba con un cuchillo: hacía la señal de la cruz y también recurría a la oración. Yo una vez fui por una culebrilla que me atacó en mi pancita, justo al lado del ombligo: me curó con tinta china. Y me curó, eh.

-Mami, ¿qué dice Doña Bambina? – interrogué a mi madre en el viaje de vuelta. Yo tendría unos siete años.
-Doña Bambina dice oraciones que sólo ella sabe. Porque si las cuenta, pierde sus poderes. Ella las contará antes de morirse, en alguna noche de Navidad, para pasarle sus dotes a otra persona.
-¿Y se sabe todo de memoria?
-Sí, pero igual las tiene anotadas en un cuadernito.

Ayer llamé a mi mamá, porque me acordé de Doña Bambina. Mamá me confirmó que se murió con lo que sabía, que no se lo pasó a nadie. Después de cortar la comunicación telefónica, reparé en que yo no creo en curanderos (o curranderos, como dice el rey de los neologismos Raúl Portal). Pero en ella sí creía. Una sabia, Doña Bambina.

lunes, 25 de mayo de 2009

GOTITA QUE EMPAPA DE ALEGRIA

Como una de esas tantas cosas postergadas, esta quedaba ahí, en un listado mental que es eterno (y que recuerdo y repaso todos los días sistemáticamente).
+ Comprar la Gotita, aparecía, imaginariamente, con ese signo + adelante.

Un día fui a un supermercado chino (que en realidad es un supermercado argentino atendido por chinos) a comprar chicles. No sé por qué, me acordé. “Cuatro pesos”, me dijo el señor que atendía. Y la llevé.

Es mágica. ¡Y tiene ese nombre en diminutivo! ¡Y en minúscula! Como si sus soluciones fuesen humildes, austeras, como si el que la creó hubiese querido minimizarla.

Con la Gotita arreglé la bota que había pensado llevar al zapatero, pegué el anillo que estaba roto y que había pensado tirar, reparé una silla de mi casa, recuperé un adornito que ya quedaba feo y tengo mil planes para hacer con ella en estos días.

Ahora que ya tengo varias cosas resueltas (parece increíble, pero la Gotita me hizo borrar otros signos +, como un efecto dominó), me pregunto por qué no venderán en los kioscos algo un poco más caro quizás, pero que también sirva para arreglar algunas cuestiones un tanto más importantes.

Total, lo que la Gotita pega, nada, nada lo despega.

miércoles, 20 de mayo de 2009

HAY ALGUIEN QUE DUDA...


... Y tiene una duda cruel. ¿Se vuelve de esa indecisión? ¿Y en general, para qué lado? Cacheuta, Mendoza. Febrero de 2009.

sábado, 16 de mayo de 2009

DE CITAS Y ENTREVISTAS LABORALES

Como en una primera cita, en una entrevista laboral una muestra lo mejor que tiene: habla de cosas positivas, menciona progresos personales y otros profesionales, se refiere a objetivos a veces serios, a veces originales y siempre buena onda.

Como en una entrevista laboral, en una primera cita una se viste bien dentro de su estilo, cuida las formas, trata de ser simpática y graciosa, pero no de mostrarse huraña o insoportablemente bromista.

Si a uno le interesa el trabajo, es agradable, manifiesta su interés, se vende: que quede claro que tiene intenciones de quedarse con el puesto y que una está predispuesta a brindarse. Si a una (o a uno, el género es indistinto en cada una de estas palabras) le interesa el chico en cuestión, manifiesta su interés, se vende: que sutilmente el otro note que una la pasa bien, que el otro le gusta, que está dispuesta a repetir la salida.

Una primera cita. Una entrevista laboral. Son lo mismo: una es igual en una y también en otra.

sábado, 9 de mayo de 2009

ESO DE SER "HERMANO DE"

El 9 de marzo de 1992, Raúl tenía 25 años, Hugo tenía 22 y estaba en el fútbol japonés y Diego, el hermano mayor, el más famoso de los Maradona, cumplía la suspensión por el dóping positivo por cocaína que le había saltado en un partido con el Napoli. Ermindo Onega, crack, había muerto 13 años atrás y su hermano Daniel tenía 46 años: pese a jugar más de 200 partidos en la Primera de River el nombre del mayor era el preferido de los hinchas. Andrés Aimar tenía 11 años y Pablo dos más: en algún momento el más grande llegó a decir "mi hermano es mucho mejor que yo". El 9 de marzo de 1992 nació Federico Coria, que hoy tiene 17 años y un hermano que, con 27, anunció su retiro del tenis. El menor hace y es –o quiere hacer y ser- lo mismo que el mayor.
Si el destino es un dibujo que ya existe, hubo un artista que, a priori, fue poco creativo: hasta ahora, el carácter deportivo de Fede tiene el mismo trazado que el de Guillermo.

Federico Coria es el hermano de Guillermo. Con apenas 17 años ya pasó por todo lo que atravesó el mayor. Ya lo compararon, pero sobre todo ya se comparó. Ese tema surgió constantemente en una nota que le hice hace unos días: la carrera que eligieron, los tropezones vividos como fracasos, la personalidad. Los dos. Las mismas cosas.

Fede (un nene simpático que habla mucho y hace chistes, aunque no mira a la cara a su interlocutora) jugaba también al fútbol, pero dejó a los 12 años. Contó: "El técnico nos dijo que íbamos a practicar pegarle con la zurda. Yo no sabía y eso me daba vergüenza. En realidad mis compañeros tampoco sabían, pero yo no lo toleré, era muy exigente. Y dejé". Insólito.

Me dio la impresión de que si su hermano era autoexigente, él es (o era, porque dice que algo cambió y que quiere seguir cambiando) cien veces peor. Otra frase: "De chico siempre fui comparado con mi hermano. En cada cancha escuchaba los comentarios de la gente, que me venía a ver por él. Decían: "Mirá, juega como el hermano". O: "Es malísimo". A mí me daba bronca. En mi cabeza tenía una sola cosa: pensaba que no podía perder, que si era su hermano tenía que ganar".

A los 16 años, Fede se enojó mucho -muchísimo- con sí mismo. Dice que le iba mal, que perdía en semis. Le aclaré que llegar a semifinales era conseguir un buen resultado. Se rió. Para él no, definitivamente. Entonces se deprimió: estuvo meses encerrado en su habitación. "Lo único que hacía era dormir, no tenía ganas de otra cosa", explicó. En ese momento tenía 16 años.

Tuvo problemas con el saque (igual que su hermano), repite que a él no le gusta perder a nada (igual que su hermano) y ahora volvió a jugar porque quiere ser tenista (igual que su hermano).

Su historia es increíble y aunque no me gusta escribir acá cosas deportivas, la quería contar porque estuvo muy bueno conocerlo. Por su bien, sólo espero que le vaya bien.

domingo, 3 de mayo de 2009

MODAS AÑO 2009

¿Vieron que ahora la gente firma los mails con su inicial en vez de con su nombre?

¿Y que se ponen la dirección de su blog en el "escribe un mensaje personal" del MSN?

¿Vieron?

jueves, 23 de abril de 2009

CARRERA POR CONSEGUIR UNA IDEA (Un texto para leer bien rápido)

Uno, dos, tres, ya. La carrera por encontrar una idea acaba de empezar. Transito el andarivel tres, ahí, en el medio de la pista. Después del disparo que marca el inicio, los demás corredores se me alejan y yo, que en el pasado tenía un tranco largo, firme y seguro, ahora apenas troto.
No corrí muchos años, pero mi capacidad parece haberse reducido. Sobre todo en los últimos tiempos. Corro, corro, corro. Nada: no se me cae una idea. Uno que había quedado rezagado, me pasa como tromba y me despeina. Avanzo a paso lento y van surgiendo cosas, pero son nimiedades, cuestiones superficiales.

¿Escribo sobre las tres cosas que me llevaría a una isla desierta? No, ya soy demasiado autoreferencial. ¿Sobre política? Mmm, no es un espacio para tratar cosas serias. ¿Algo del pasado? Naaa, basta, aburre.

Germinan esas ideas, vagas, insignificantes, sin interés, y me gritan desde las tribunas.

-¡Vamos, che, que esto es una carrera, algo tiene que salir!

Transpiro, me agoto, siento que no puedo más. Intento ayudarme con los brazos y el número cinco que tengo pegado en la remera parece que va a despegarse. Todavía me falta para la meta.
¿Pongo el otro video de mi abuela Kika? Eso fue hace apenas cuatro posts más abajo. ¿Y si reflexiono acerca de la desidia? Zzzzzz, cualquiera que lo lea se duerme.

Busco aire, abro la boca, creo que necesito un respirador artificial. La cinta de llegada está tirada en el suelo: alguien ya la tiró, otros tantos ya la pisaron y están elongando allá, abajo de un árbol.

Corrí 400 metros, utilicé nueve párrafos, recurrí a 29 líneas, 272 palabras, 1335 caracteres sin espacio y 1637 con espacios. No se me cayó una sola idea. Nada. La mente en blanco. O con muchas cosas, pero vacías. Nada.


-....


-Esperen, ¿todo esto fue una idea?

sábado, 18 de abril de 2009

OTROS MUNDOS

En un Golden, un chico todo musculoso todo inflado me acompaña a la mesa en la que están mis amigas. Está vestido como un mozo, pero no tiene camisa: está en cueros y con un moñito. De fondo, hay una pantalla en la que pasan video clips pedorros: se suceden Luismi, Cristian Castro, Paulina Rubio y Chayanne. Un animador se burla de las descontroladas/desquiciadas, nos hace reír y agita al público al grito de "la que no hace palmas se le caen el culo y las tetas, y queda embarazada rápido". Unos minutos después, amenaza: "Chicas, si no hacen quilombo los muchachos van a salir con la totola chiquita, eh".

En un torneo de Poker, un tipo, que es el mejor jugador argentino, me enseña las reglas del juego. Me hospedo en un hotel cinco estrellas, majestuoso, imponente, en una habitación que es igual que mi casa y que tiene un plasma. La gente participa en un torneo y le dedica 12 horas del día al poker: usan anteojos negros para que los rivales no vean sus expresiones, juegan con sus fichitas y les pagan a unas mujeres de negro para que les hagan masajes. Ellas les cobran un dólar por minuto. El mar de Mar del Plata los mira sin comprender. ¿Yo? Yo también los observo desde ahí.

sábado, 11 de abril de 2009

PREGUNTAS

Que vayas a un recital sola. Que vayas sola y bailes sola, ahí, cómoda, en el medio de la platea, donde la gente está bien vestida y toma diferentes bebidas, mientras en el campo ésos que pagaron bastante menos están apretados y se mueren de calor. Que en el medio del show te encuentres con un alumno. Que se trate de un alumno que tiene apenas dos años menos que vos, pero que a vos (él, sus palabras y sus actos, y hasta sus textos) te den una ternura tal que lo mirás como si en realidad la diferencia de edad fuese de décadas. Y te hacés la tonta, obvio, la que ni lo conocés, porque no da que te vea en un recital sola, bailando sola y en una posición de capitalista total.

Todo eso, ¿quiere decir que estás muy grande? ¿O que no lo estás pero hacés como que sí? ¿O que quemaste varias etapas? ¿O que en el fondo seguís siendo infantil? ¿O será que estás llena de prejuicios y dedicás tiempo a hacerte preguntas bobas? ¿Recital? ¿Sola? ¿Platea? ¿Quiere decir? ¿Será?

jueves, 2 de abril de 2009

TEORIA

La belleza, el significado de la belleza, es universal. Todos sabemos que Brad Pitt es un hombre hermoso, que Scarlet Johansson desparrama perfección estética. Son lindos naturalmente. Para vos, para mí y para todos: es algo visible y real. Que te gusten o no es otra cosa.

Después estamos los demás: cada uno con sus argumentos especiales que pueden transformarnos en alguien infinitamente bonitos. Argumentos especiales: una simpatía, una inteligencia, unas pestañas largas, unos ojos celestes o una mirada tímida, una sencillez, una sonrisa, una ingenuidad o una desfachatez, un talento particular para algo.